30.6.08

El hogar.



Desdichados aquellos que no tienen hogar.

La calidez del agua sobre una estufa, el círculo acogedor de las paredes, la claridad reluciente del día.
La paz de sus puertas, el aire recóndito de sus ventanas, el olor, sobre todo el olor.



El olor a cilantro recién picado, a ollas que hierven con comida fresca, a pan recién horneado, a baño limpio. Cloro, jabón, desodorante, patio de hierbas, jardín con azaleas, jazmines, rosas.



Desamparados los que no tienen un sitio bajo el cielo, una pieza, un metro cuadrado de privacidad, un lugar donde se duerme sin sobresaltos, escuchas música, piensas, sueñas, convives con alguien, sexo sin vergüenzas.

El hogar es más que una casa, se entiende.
Más que un lugar enrejado, sellado y lleno de defensas con veinte candados, alarma y todo eso.


Después de caminar por Santiago en un extraño día -abrumada por el smog, agredida por malos espectáculos callejeros, invadida por palabras soeces, olores pertinaces a bombas lacrimógenas, violencia, hediondez-, puse la llave en la puerta y entré al hogar. Me recibió un abrazo amplio, la luminosidad de las ventanas, el perfume del té recién preparado y la paz. ¡Ah, la paz!, se desatan guerras por este instante perfecto, íntimo, eterno.


Nunca como hoy había comprendido el valor del espacio que habito. Recordé aquella vieja canción: "no hay sitio bajo el cielo más dulce que el hogar".




(Foto de Santiago, Chile, Alex Valdés para emol.com)


27.6.08

Readableness.

Para mis amigos (as) no es un misterio que Borges salga a colación en cualquier conversa de café o sobremesa de invierno, en especial un curanto calientito, un domingo de pollo asado o una olorosa cazuela de osobuco.
La Biblia y Borges.

Bueee, otros tienen sus temas favoritos, está bien, no me molesta para nada.
L. raya con la música.
J. con las misiones.
Y casi todos con el fútbol, lo triste sería no tener pasiones. Y dentro de todo lo que leo de Borges me encontré con esta cita:


"Readableness.

Hay una palabra (entre muchas) relacionada con Borges que me cautiva: readableness, de origen inglés. En español no existe una palabra parecida. La misma se refiere a aquellos textos que provoca leerlos más de una vez. Por oposición hay libros cuya readableness es cero, que no pueden leerse más de una vez porque en la primer lectura queman toda su magia.

Los textos de Borges tienen capas, como la cebolla diría César Chirinos, cada relectura ofrece nuevas aristas...además sus textos se "enriquecen entre ellos, colaboran entre ellos, se reflejan, obran en equipo".

Borges, para mi, es sinónimo de readableness." (Un trabajo de Morelis Gonzalo, notable por cierto).




24.6.08

La palabra que contiene tu nombre.

Lo más seguro es que nunca viajaré a las estrellas (por lo menos en ésta, tal vez en la otra).

Sin embargo, la sola posibilidad que mis hijos, o mis nietos lo hagan me llena de una rara felicidad.

Nunca podré leer todos los libros, ay. Los ojos van disminuyendo la visión, horas dedicadas a otras tareas más rutinarias, tiempo, tiempo, tiempo.

Sin embargo, la sola posibilidad de extender la mano y hacer clik (este es un hallazgo) en algunos o abrir las páginas de otros y hojearlos hasta dejar en ellos la huella de mis dedos, no solo es felicidad sino la certeza de cumplir el círculo de alguien que escribió las palabras que solamente yo sé descifrar.

Días atrás una amiga me comentaba la soledad de los viajeros del Transantiago, hacinados en sus viajes de vuelta a casa, perdidos en la voz de los audífonos, cada uno un mundo, sumergidos en palabras que nadie sino solo ellos escuchan y los transportan a un lugar más amable, sonríen con la música.
Particularmente no me importa que vayan en silencio, todos estamos llenos de palabras, pensamos en palabras y el nombre de alguien nos llena de alegría. Repetimos ese nombre y ya no estamos solos o tristes, lo decimos bajito o un poco más fuerte caminando por los parques hacia la parada del bus y podemos soportar lo que viene, aun estos días que nos congelan los dedos.

Cada palabra encierra una imagen, un momento de vida, un resplandor.


(Para mi amiga de milicia: Cuando te nombro vuelves a estar aquí, vuelvo a verte caminando por Santiago con tu cartera fashion en una mano y el celular en la otra, con el auto en medio de la calle tratando de sobrevivir a una falla del motor o en ese día de la despedida, la euforia y las lágrimas, o la canción en la boda de la Marcel, todo uno con solo nombrarte cada día con el mismo amor con que te amamos.)<BR>
Como Borges lo dijo:

"Si (como el griego afirma en el Cratilo)

el nombre es arquetipo de la cosa,

en las letras de rosa está la rosa

y todo el Nilo en la palabra Nilo."






(el paisaje de chiloeweb)


21.6.08

Paráfrasis (¿cómo lees?)

Un maestro que enseñaba la ley se acercó a Jesús para ver si podía responder a una pregunta difícil, y le dijo:

-Maestro, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna?
Jesús le respondió:
-¿Sabes lo que dicen los libros de la ley?
¿Cómo lees?

Y el hombre respondió:
-"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas",
y "Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo".


-¡Muy bien! --respondió Jesús.
Haz eso y tendrás la vida eterna."



(Leído en el evangelio de Lucas capítulo 10, ese acierto fotográfico es de Clemente Bernard)

20.6.08

Paráfrasis (petición.)

" ¿Qué padre, si su hijo le pide pan le dará una piedra?

¿O si su hijo le pide pescado le dará una serpiente?,

¿o si le pide un huevo le dará un escorpión?

¡Ningún padre haría cosa semejante!

Pues bien, si ustedes saben dar a sus hijos lo que ellos necesitan,

¿con cuánta mayor razón no dará nuestro Padre celestial el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?" (Jesús)




(Los pescadores recogen la red con el pescado cogido durante el día en el puerto de Gaza, Palestina.

foto de: Hatem Moussa para AP)

Dedicado.

Una mujer completa, ¿quién la hallará?
Porque su valor sobrepasa largamente al de las piedras preciosas
y a las joyas más caras.

El corazón de su marido confía plenamente en ella.
Nunca tendrá pobreza porque es una ganadora.
Sus hijos la felicitan;
su esposo la alaba y le dice:
"Mujeres buenas hay muchas,
pero tú las superas a todas".

La hermosura es engañosa,
la belleza es una ilusión;
¡la mujer que ama a Dios
esa será alabada!



(Palabras de Salomón, el sabio, para Alemama en sus 37 años de matrimonio, el esposo tendrá algún mérito también, digamos.))

18.6.08

La sal.


"Acordaos de la mujer de Lot." (Jesús)


Siempre me ha parecido extraña esa sugerencia.

Acordarse de una mujer, y claro, no tengo nada contra las mujeres, se entiende.

Una podría estar de acuerdo en recordar grandes profetas, Isaías, por ejemplo, un escritorazo, a diferencia de la mujer de Lot que no escribió ni un verso decente, mejor dicho, ni un verso, ni una letra, nada.
Una podría acordarse con asombro de Elías y su carro de fuego o de Jacob soñando con una escalera por donde bajan y suben ángeles, Eliseo sanando las aguas, Ruth y su gran capacidad de amar, en fin, historias bizarras, poderosas, listas para el mejor guión de cine.

¿Qué gracia tiene la mujer de Lot cambiando su carne por sal?

¿Hay algún mérito en ello?

O un desmérito, tal vez.
Nostalgia pura.
El pasado que no puede volver, sutil, bello o amargo, definitivo, irrevocable.

Quizás recordando eso el apóstol Pablo escribe en una de sus cartas: "olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta"

A veces la sal se humedece y se solidifica como piedra, es en ese momento que recuerdo aquella mujer, eternamente mirando la ciudad quemada.
Tal vez es eso.
La mirada.

14.6.08

Avisos clasificados.



Se necesitan médicos y enfermeras.

Así anuncian los periódicos

Se necesitan sastres y modistas

¿Quién necesita poetas?


Dónde encontrar un aviso que diga:

"Invitamos poeta a domicilio

Porque se hizo intolerable

Explicarse en el lenguaje común.


Necesitamos palabras hermosas

Estamos dispuestos a entregar nuestras almas".

Deseo comprar finca.

Se necesitan vacas lecheras.





(Poema de Fedor Sologub, un descubrimiento
Versión de Jorge Bustamante García

Fotografía de: Vladimir Bigorra)



12.6.08

Viajando por Santiago.

Desde que se taimó mi joyita de 4 ruedas me he hecho asidua del Transantiago, sin lugar a dudas un cambio radical en los traslados del punto A al B o al C con esos interminables transbordos de genios que no sé quién los inventó para darle el Nobel a la lesera, pero tomémoslo "por el lado amable" como decía el cómico aquel.

De lo primero que me armé fue de un Nuevo Testamento, papel muy fino, letra más grande y leve de llevar.

Un mp3 con toda clase de música (radio incorporada) y un libro que tenía pendiente, ese sí es un mamotreto de unas 300 y tantas páginas que llevo cuando realizo viajes más largos.

Me reinscribí en la Biblioteca para cuando escaseen los recursos (en especial con el arroz que se fue por las nubes), pido libros gratuitamente. La oferta bibliotecaria es impresionante.

El viaje se ha tornado en un descubrimiento asombroso. No puedo asegurar que son cómodos los asientos y que, frecuentemente, no quede de pie, pero ese es un mal menor frente al momento que dedico a la meditación. Sí, me dedico a pensar en Dios, en sus planes, en el mundo, en mi amiga de milicia, en ti. He descubierto que entre los muchos ajetreos de la vida cotidiana, el horario, las obligaciones laborales y domésticas, no tenía eso tan valioso y esencial, tiempo para mí.

Por otro lado una buena conversa, sin demasiados rodeos, directa, valiosa en opiniones, se puede dar con el compañero (a) de asiento. Y vaya que se cuentan historias. Las personas -frente a esta desconocida- dejan caer unas confidencias que me dejan lela y que no voy a repetir, obvio, secreto profesional, se entiende. Tengo temor de transformarme en confesionario itinerante. "Es que tú les pones el oído", me dice un compañero de trabajo cuando le solicito un consejo de cómo comportarme en esas ocasiones. No es nada fácil escuchar la vida del otro y quedarse indiferente. Bueno, puedo prometerles que oraré por sus problemas y es lo que hago, las personas después de dialogar como que se quedan vacías y tal vez eso es lo que necesitan, hablar y que alguien los escuche, les diga algo amable y luego desaparezca.

El Transantiago es un adefesio para algunos. Para mí, con el correr de los días, se ha ido transformando en una pequeña parcela de agrado. Quizás con un poco de práctica termine hasta defendiéndolo.

Tal vez.

11.6.08

Las palomas de mi patio.


En el grácil vuelo de las palomas
Habita la fuerza del otoño que eleva y las ondea en el viento como una bandera.
Envueltas en ráfagas,
pasajeras de un laberinto
Danzan sin ritmo aparente.

El patio de nuestra casa
Se llena de círculos y música.

Mientras las miro
Las hojas del otoño procuran
Seguirles el compás
La alegría inventa la tarde
Y mi propia libertad.

7.6.08

Premio doble.



En mi vida he sido tan premiada.

En cualquier concurso recibía el típico "sigue participando", en los palitos de helado "vale otro" jamás me comí un segundo gratis.

Y hoy mis amiga alemama y ulysses me dan esta alegría inesperada.

No sé qué decir, solo GRACIAS y bendiciones para cada uno.











4.6.08

Contaminado.

A veces Santiago de Chile parece una ciudad fantasma.