30.3.07

Paralela.

Camino lento, como si el terreno estuviera agrietado o una bomba hubiese dejado su rastro desequilibrando la vereda. Ya ves, voy perdiendo la panorámica y el color de la luna. Pero, para ser franca, no tengo temor; es más, me aventuro a realizar las mismas piruetas, un poco más lentas, no lo niego, es que no quiero sentirme limitada o inválida porque fui al médico, porque dictó sentencia, porque ordenó en un papel mi vida, mi tiempo y hasta lo que debo o no debo injerir.

Lucho.

Me resisto a esta cárcel temporal de imprecisiones.

Busco todas las huellas, el vislumbre, la claridad, los olores, la textura, busco y encuentro las huellas de un mundo inédito, perplejidad, misterio, remolinos de perfumes, arenas movedizas en el cemento quebrado, rastros ancestrales, palabras extrañas, bellas, sonoras, profundas.

Escucho en los buses conversaciones lejanas, remordimientos, iras, lamentos, historias divertidas, sufrimiento humano, dolores. Hago amistades con facilidad, escucho confidencias, recetas innumerables, comprensión.

Cuánto tiempo perdí mirando el mundo desde el esplendor.

Ahora estos ojos disminuidos me muestran otra realidad, la paralela, la que por primera vez se revela, esplendente (por decirlo en literario).





(la foto de Wulf Pfeiffer, para EFE)

27.3.07

¡Fragil!

Cuando vemos con claridad nunca pensamos que las nubes pueden cubrir el sol.

Cuando caminamos erguidos no se nos pasa por la cabeza que usaremos bastón, muletas o, lo peor, silla de ruedas.

Cuando escribimos con rapidez y exactitud, las manos una extensión del pensamiento, no pensamos en dolores musculares o en artritis invalidante.

Nunca pensamos en dolores, como si la juventud fuese eterna, forever young, como dice Dylan.


Nos reímos muchas veces con algunas amigas.

Friéguese con el carnet, dicen.

Sufre de "sejuela", y una risa alegre nos une.


Pues hoy me ha tocado, la que se creía inmune, protegida por una luminosidad del cielo en los ojos. La claridad sin nubes ni sombras ha venido a ser como ese sol que apenas se distingue.


Camino con mis ojos empañados, reposo absoluto, nada de ejercicios bruscos, poca lectura. Es lo que ha dicho la "ojóloga".


Cierro los ojos y, tremendista como soy, pienso en los ciegos, recuerdo la lectura de Saramago y me imagino cómo será la oscuridad.

20.3.07

Adorar (parte dos).

¿Qué podría decir acerca de adorar a Dios que ya no esté dicho?

No sé, en realidad hay tantas definiciones, seminarios, libros, videos, canciones y toda una gama intermedia ad doc al tema, que bastaría con colocar en un buscador la palabra adoración y tendrías más de mil significados. Tal vez yo ni siquiera tenga demasiado dominio del tema, ni sepa tanto como algunos amigos que frecuento.

Es más, tal vez no sea ni siquiera buena adoradora, aunque se me va la vida en ello. Vivo intentando, buscando cada día una palabra precisa, una melodía, un gesto, una actitud y cuando pareciera que está ahí, cerca, tan cercano como una brisa de atardecer, de pronto no está y me siento indefensa, frágil, sola, mortal al fin de cuentas.

Proskuneo, proskyneo, abodah, shachah, adorar, reverenciar, admirar, postrarse, besar.

¿Cómo llegar a Su corazón?
Bernardez nos ayuda con una sugerencia:


"Porque después de todo he comprendido

Que lo que tiene el árbol de florido

Vive de lo que tiene sepultado. "

18.3.07

Adorar (parte uno).

"Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán adoración al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad." (Jesús)

"Adorar es un estilo de vida" (autores varios)

"La adoración no es parte de tu vida, es tu vida" (Rick Warren).

Y para ti ¿qué significado tiene adorar?

(la fotografía de reuters)

15.3.07

Momentos felices.

A pedido de mi estimado Claudio, aquí va la foto del recuerdo.

Tiempos aquellos,tan felices como los de hoy.

(Nunca podríamos decir que ese tiempo fue mejor que ahora).

Ellos siguen haciendo música y cantando a Dios.


Eso alegra mi corazón (y mis oídos).

13.3.07

Tiempo de mermeladas.

Como pasan todas las cosas, también está terminando este verano.

Extraño verano, muchos presagios, conversaciones temerosas, numerosas y largas esperas, humillaciones de índole diversa. Poco a poco se va deteriorando nuestra integridad, frente a problemas nuevos. Eso del acoso en el Metro no es un tema menor.
Pocas sonrisas entre tanto gesto cansado.

Y a pesar de todo, este verano ha sido el de las mermeladas. Como si el Padre quisiera separarme de este ambiente enrarecido.

Mi amiga S. viajó desde La Serena para cosechar el damasco de su antigua casa (cuesta irse en forma definitiva ¿no?) Pareciera que nunca se termina de partir cuando atrás quedan lazos tan profundos como ese árbol que plantaste con tus propias manos, que tambaleaba en los días de ventarrones y que, cuando dio su primera fruta, saltaste de alegría.

Nos dispusimos a la tarea de la mermelada de damasco.

Que dos mujeres se pongan de acuerdo ¡vaya dificultad!

Después de varias conversas alrededor de los olorosos café (ella) y mate (yo), llegamos a un consenso. Ella haría frascos de un kilo y yo de medio.

La receta. Don Google vino en nuestro auxilio, defensor de todas las ignorancias. Sin embargo era demasiada información. Que póngale esto, aquello y lo de más allá. Tantas ideas nos anduvieron desconcertando.

Lo más difícil fue “el punto”.

¿Qué es el “punto”, dirán ustedes con las misma cara de perplejidad de nosotras. Es nada más ni nada menos cuando el cocido ese debe envasarse, taparse, sellarse y guardarse. ¿Cómo saberlo? ¡Uff!, arduo trabajo. Con decir que de tan concentradas se nos olvidó por unos días hasta el Transantiago.

Cosechamos el árbol a mano y nos lanzamos a la obra. Tanto éxito hemos tenido que días atrás cuando nos comimos una sandía, hice mermelada de la cáscara. Ya estamos pensando hacer de alcayota, naranja y lo que se nos cruce por delante, en fruta se entiende. Manzana, pera, tomate, higos, durazno, ciruelas, frutillas, moras, mmmmmmmmmm, ¡qué rico!

Les voy a compartir la receta básica porsi alguna (o) desea incursionar en el tema. Les aseguro que vale la pena. Sanas, deliciosas y las visitas se quedan asombradas. ¿Tú la hiciste? ¡Uy, qué mano de monja! Dame la receta y las más patudas “¿me regalas un poquito?, es que mi marido es dulcero”, agregan a modo de disculpa.
Como decía mi santa madre: “para todo da Dios”.

Mi receta personal:

Puede usarse todas estas frutas:

Durazno prisco o conservero.

Ciruela.

Damasco.

Mora.

Tuti fruti (durazno, ciruela, manzana).

Cáscara de sandía.

Frutillas.

Manzanas.

Por cada kilo de fruta picada colocar tres cuartos de azúcar.

Imprescindible: Cuchara de palo.


Picar la fruta con cáscara, lavarla bien y quitar los carozos (el cuesco, eso). Colocarla en un recipiente de vidrio, enlozado o acero inoxidable, alternado con capas de azúcar y dejar macerar hasta el día siguiente. Colocar en una cacerola a fuego bajo y cocinar revolviendo con cuchara de madera hasta que tome punto, más o menos una hora o más. Sip, es leeeeeennto ¿quién dijo que las cosas buenas no cuestan más tiempo del necesario?

(Si deseas leer más acerca del “punto”, mi amiga Alemama me ha dejado una buena receta en el post anterior) Unos minutos antes de retirarla del fuego, colocarle el jugo de medio limón y revolver bien. Envasar en frascos de vidrio caliente, la mermelada caliente. Frascos de vidrio esterilizados.

Cómo esterilizar: En una olla o tiesto amplio coloque en el fondo un pedazo de género limpio, luego llene con agua fría y sumerja los envases. Coloque a fuego lento y que hiervan por 10 minutos. Envase inmediatamente en ellos la mermelada.

Vale la pena, lo aseguro.
Para recetas:
Aquí. También aquí. Además en este otro.
La pintura es de: olbinski

11.3.07

Cumpleaños.

¡Ya pasó un año! Hoy se cumple un año desde que asumió la primera presidenta en la historia del país, Michelle Bachelet, y para ser honestas, no podríamos decir que ha sido más malo o mejor que gobernara un hombre.

Distinto.
Con sello de mujer.
Me cae bien la presidenta. Deseo que su gestión sea exitosa, no solo porque es mujer, sino porque necesitamos crecer en cultura y valorarnos como personas, con nuestras similitudes y diferencias.

Aquí algunas de sus frases:

"Queremos poder usar nuestros espacios a distintas horas y que eso no signifique un elemento de riesgo. Yo no quiero, y lo dije en la campaña, chilenos atemorizados".

*
"Si queremos que nuestro país se desarrolle, necesariamente tenemos que tener un país seguro, internamente, pero también seguro (externamente) que viva en paz con el resto del mundo"
.

*
“Hay quienes temen al diálogo y a la participación, yo no. Prefiero mil veces, aunque eso me haga salir canas, ciudadanos críticos y exigentes antes que una sociedad pasiva y resignada a su suerte".

*
“Yo siempre he dicho que si las mujeres parimos podemos tolerar cualquier cosa. Así que vamos a estar gobernando con fuerza durante los cuatro años, porque por fuerza no nos quedamos".

*
"No tengo miedo de meterme en ningún tema por complejo que sea; a tomar las decisiones que haya que tomar por difíciles que sean".

*
"Hay gente que pierde el norte, que puede olvidar para lo que uno está en el servicio público (...) en Chile no existe ideología de la corrupción".

*
"Santiago ya no toleraba el mediocre sistema de transporte que tenía. Hemos dado el paso más difícil y cuando los pasos son así de difíciles, hay problemas".

Aquí una entrevista por la ocasión:

(La foto tomada por emol.com)

7.3.07

"Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege."

(Antonio Porchia)

1.3.07

Los pobres en la central de autobuses.

En estos días no fáciles para la ciudad, recordé aquel poema de Ledo Ivo, escritor brasileño, quien describe con exactitud lo que nos sucede.
Tal vez el Transantiago sea un buen plan, solo que al momento le falta algo, no sé exactamente qué.
Se nos pide paciencia, sí, tal vez sea eso, somos un pueblo impaciente (pa' más remate eso).
Mais mejor leamos a don Ivo:


Los pobre viajan, en la central de autobuses

levantan los cuellos, como gansos para mirar

los letreros del autobús. Sus miradas

son de quien teme perder alguna cosa:

la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta

que tiene el color del frío en un día sin sueños,

el sándwich de mortadela en el fondo de la bolsa,

el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.

Entre el rumor de los altoparlantes y el acelerar del autobús

temen perder su propio viaje

oculto en la niebla de los horarios.

Los que dormitan en los asientos despiertan asustados,

aunque las pesadillas sean privilegio

de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas

en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz de los muertos.

En las filas los pobres asumen un aire grave

que une temor, impaciencia y sumisión.

¡Qué grotescos los pobres! ¡Y cómo sus olores

Incomodan la noción de la conveniencias, no saben comportarse.

El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado

que del sueño retuvo apenas la legaña.

Del seno caído y dilatado escurre un hilillo de leche

hacia la pequeña boca habituada al llanto.

En la plataforma van y vienen, corren, aseguran maletas y paquetes,

hacen preguntas inconvenientes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas

y contemplan las portadas de las revistas con el aire de espanto

de quien no sabe el camino del salón de la vida.

¿Por qué ese ir y venir? Y esas ropas extravagantes,

esos amarillos de aceite de palmera que duelen a la vista delicada

del viajante obligado a soportar tantos olores incómodos.

¿Y esos rojos contundentes de feria y parque de diversiones?

Los pobre no saben viajar ni vestirse.

Tampoco saben vivir: no tienen noción del bienestar

aunque algunos poseen hasta televisión.

La verdad es que los pobres no saben ni morir.

(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante).

En cualquier lugar del mundo incomodan,

… viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares aunque viajemos

sentados y

… ellos de pie.

Ledo Ivo: Poeta, narrador y ensayista nacido en Maceió, Halagaos, Brasil, en 1924. Es una de las figuras más representativas de la literatura brasileña.

Traducción: : Margareth Cuellar

Foto:Emol