28.2.07

Si alguien quiere

Regalarme un souvenir

Por favor, no lo haga.

No gaste su tiempo y dinero

Buscando algún obsequio

Que terminará

Sólo Dios sabe dónde.

No colecciono nada.

Ni siquiera recuerdos.

No tengo chiches de adorno

Productos en conserva

O primeras ediciones.

Mi casa está abierta a los que pasan

Todo se puede llevar

Libros nuevos y antiguos

La despensa completa

La música favorita.


Lo que venero

Aquello que adoro

Está bien guardado

Adentro

Y me acompañará

Hasta el último minuto.



(La foto de reuters)

26.2.07

Adios al verano, otro verano.

Breve tiempo de vacaciones.

Calidez, la música de las olas, movimiento perfecto.

Breve puesta de sol sobre el Pacífico, apenas retenida en la mirada.

¡Ah, que corto, efímero y frágil verano!

18.2.07

Transantiago, una interrogante.

Desde el cambio de sistema de locomoción -10 de febrero del 2007-, he visto y leído miles de palabras, opiniones, fotos, situaciones que, como un calidoscopio, me dejan perpleja, parada en la vereda, esperando un transporte que no llega.

Todo cambio produce un quiebre de la rutina.

Todo cambio nos enfrenta con un pasado amado-odiado y con un incierto futuro. A veces preferimos lo arduo e inconveniente, si es conocido, a lo nuevo que no conocemos y que, en suma, podría beneficiarnos como ciudad.


Cambio, cambio, cambio, ¡que temor tenemos al cambio!

Sin embargo, interiormente lo soñamos, lo ansiamos, lo esperamos, para seguir vivos.

¿Será bueno el sistema para Santiago?

¿Tendremos la capacidad de re-educarnos como habitantes de una ciudad tan contaminada?

¿Podremos adecuarnos a un sistema diferente?

Muchos amigos ya emigraron a otros lugares. Provincia, qué paz idealizada.

En regiones la vida es menos riesgosa, la placidez de las calles no la interrumpe el rugido permanente de los motores, el aire es más limpio y las obscenidades infrecuentes. Pero ¡qué hacerle!, me gusta Santiago (Santiasco, dicen algunos), la tóxica Ahumada con Alameda (no sé qué vamos a inventar para llegar allí), el fascinante barrio Estación Central, Mapocho contaminado, Providencia bullicioso, Patronato, Vespucio, La Higuera hacia los cerros, en fin, Makul.

De las muchas opiniones respecto al cambio de un sistema al borde del colapso, a uno nuevo que nos tiene de cabeza estudiando mapas más que en la primaria, esta columna de Carlos Peña me ha parecido muy interesante y acertada.

Esta es la dirección: reportajesblog.

Si definitivamente no funciona el sistema, les dejo aquí un modelito alternativo publicado por la agencia Reuters.

16.2.07

Lluvia de verano.

Ha llovido hoy, en el corazón del verano.

Unos dicen que es el cambio climático, otros, que el apocalipsis está cerca.

La lluvia ha refrescado los ánimos y barre los enojos.
Quizá mañana, cuando el sol nos recuerde los días de vacaciones que todavía nos quedan, haya más alegría en los rostros que habitan esta ciudad.

Por ahora, unos versos de Gonzalo Millán, poeta chileno al que recuerdo con afecto de lectora.



Llueve.

La lluvia mancha las calles.

El asfalto mojado es lustroso.

Los peatones se cubren.

El sombrero cubre la cabeza.

El paraguas resguarda de la lluvia.

Los zapatos entran en las galochas.

Las galochas son de goma.

La pelota es de goma.

La pelota rebota en el suelo.

La lluvia rebota en el suelo.

Llueve a cántaros.

Los cántaros son de barro.

La lluvia forma charcos.

En los charcos se forma barro.

La lluvia forma burbujas al caer en los charcos.

Los autos salpican.

El agua rebota en el techo.

Los techos se llueven.

Las goteras caen en tarros.

Las aguas corren por los tejados.

Los canalones recogen las aguas.

Los techos chorrean.

La lluvia golpea las ventanas.

Las gotas resbalan por los vidrios.

La lluvia moja.

La lluvia humedece las paredes.

La tierra se empapa.

Llueve en la ciudad.

Llueve en el poema.

El anciano escribe.

Las gotas de lluvia no son centavos.

Ojalá fueran centavos las gotas de lluvia.



(La foto tomada hoy por hector aravena, para emol.com)

9.2.07

Un hombre solitario en Tokio.


World Press Photo 2007

Esta ha sido la que + me ha gustado. El primer premio en la categoría "Historias de la Vida Diaria" fue otorgado al fotógrafo Guttenfelder, para Associated Press. Un hombre solitario en Tokio.
Puedes ver las otras en emol.com

8.2.07

Neguijón.

Me pilló el "neguijón", ese horrible gusano que en el siglo XVI devastaba la imaginería con sus terrores y sufrimientos.
No es para menos.
Tú entras a la moderna sala, aséptica, olorosa a limpio y la flamante secretaria te va interrogando con toda impudicia como si fueras rea de algo. Qué cuántas veces te lavas los dientes, que si comes dulces, que si has visitado otro galeno, que si usas "prótesis", en fin. Luego te hace pasar a otra sala que pareciera sacada de "Old boy", donde unas manos enguantadas empiezan a hurgar dentro de tu boca.
Luego la hipodérmica.
Ahí casi me desmayo.
Y es extraño que en ese momento de oscuros presentimientos, recordara algunas líneas de la impresionante novela del escritor peruano Iwasaki, donde relata las peripecias de un sacamuelas que huye de la Inquisición.
"Gregorio de Utrilla dejó de sacudir la pesada campana, pues para arrancar muelas era preciso tener pulso firme y no quería fatigar demasiado su brazo. Hacía una semana le había temblado la mano en las minas de Huancavelica y destrozó la muela del corregidor antes de sacarla de la mandíbula. Si aquel hombre no se hubiera desmayado, jamás habría soportado la dolorosa búsqueda de los raigones y las raíces con el descarnador. Utrilla repasó de reojo la expresión demudada de los rostros que comenzaron a rodearle y adivinó quiénes criaban flemones, apostemas y neguijones. "Mi reino por un gusano", pensó, y arreó la campana poseído de mística furia."

Quizás uno de los grandes pánicos de la humanidad sea quedarse sin dientes (o que te vean sin ellos). Por esa razón aceptamos someternos a cualquier tortura, en especial ésta, la que he sufrido en estos días, con ese típico zumbido de la máquina taladrando dentro de la boca vaya a saber una qué neguijones se están muriendo.
Lo cierto es que después de ese suplicio, mis dientes serán mejor atendidos por la que aquí escribe, dedicaré más tiempo al cepillado con algún buen dentífrico, de lo contrario sería bien necia ¿no?
Aparte de la barbaridad que hay que pagar, no hay presupuesto que lo soporte.

(Y para liberarme de este trauma, me permito esta buena foto de reuters.)

5.2.07

Pasiones (3)

Durante 30 años -para ser más exactos 31-, escribió su obra fundamental.
Un tremendo tratado de unas 400 páginas que, una vez corregidas y jibarizadas por el impresor, se transformaron en 270.

Lo conocí durante el proceso de cambios, cuando pasan los años y quieres escribir tu "gran libro" y le dedicas todos los minutos libres que deja la cotidianeidad, te absorbe todos los pensamientos esa idea y las palabras van poblando el interior, hasta que te cansan y decides mandar a imprimir todo "tal como está".

Borges decía que se publica para dejar de corregir. Definitivamente.
La Trinidad, se llama el libro. Lo tengo en mis manos, lo hojeo con curiosidad, un tema de poca prensa. ¿A quién de ustedes le gustaría sentarse a pensar cómo es Dios?

Aquí está la pasión de un hombre, sus oscuras lágrimas, sus noches en vela, su aullido de impotencia, su proyecto de vida, al fin. No todos podemos llegar y exhibir en nuestras manos la conclusión de un sueño. Me siento honrada de estrechar la mano de personas como este hombre y sentarme a la sombra de la parra (este verano llena de fruta y olores) a leer con cuidado, sin prisa.

Y pensar cómo realmente es Dios.