1.3.07

Los pobres en la central de autobuses.

En estos días no fáciles para la ciudad, recordé aquel poema de Ledo Ivo, escritor brasileño, quien describe con exactitud lo que nos sucede.
Tal vez el Transantiago sea un buen plan, solo que al momento le falta algo, no sé exactamente qué.
Se nos pide paciencia, sí, tal vez sea eso, somos un pueblo impaciente (pa' más remate eso).
Mais mejor leamos a don Ivo:


Los pobre viajan, en la central de autobuses

levantan los cuellos, como gansos para mirar

los letreros del autobús. Sus miradas

son de quien teme perder alguna cosa:

la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta

que tiene el color del frío en un día sin sueños,

el sándwich de mortadela en el fondo de la bolsa,

el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.

Entre el rumor de los altoparlantes y el acelerar del autobús

temen perder su propio viaje

oculto en la niebla de los horarios.

Los que dormitan en los asientos despiertan asustados,

aunque las pesadillas sean privilegio

de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas

en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz de los muertos.

En las filas los pobres asumen un aire grave

que une temor, impaciencia y sumisión.

¡Qué grotescos los pobres! ¡Y cómo sus olores

Incomodan la noción de la conveniencias, no saben comportarse.

El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado

que del sueño retuvo apenas la legaña.

Del seno caído y dilatado escurre un hilillo de leche

hacia la pequeña boca habituada al llanto.

En la plataforma van y vienen, corren, aseguran maletas y paquetes,

hacen preguntas inconvenientes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas

y contemplan las portadas de las revistas con el aire de espanto

de quien no sabe el camino del salón de la vida.

¿Por qué ese ir y venir? Y esas ropas extravagantes,

esos amarillos de aceite de palmera que duelen a la vista delicada

del viajante obligado a soportar tantos olores incómodos.

¿Y esos rojos contundentes de feria y parque de diversiones?

Los pobre no saben viajar ni vestirse.

Tampoco saben vivir: no tienen noción del bienestar

aunque algunos poseen hasta televisión.

La verdad es que los pobres no saben ni morir.

(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante).

En cualquier lugar del mundo incomodan,

… viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares aunque viajemos

sentados y

… ellos de pie.

Ledo Ivo: Poeta, narrador y ensayista nacido en Maceió, Halagaos, Brasil, en 1924. Es una de las figuras más representativas de la literatura brasileña.

Traducción: : Margareth Cuellar

Foto:Emol

1 comentario:

alida dijo...

Ledo Ivo, fuerte escrito de este poeta, y de verdad que describe al pobre tal como es...
Saludos