23.2.08

Las mejores l ecturas del verano (3)

"El corazón alegre se refleja en el rostro,
para el que está contento siempre el día es fiesta.


Más vale tener poco y vivir en obediencia a Dios,
que muchas riquezas con grandes angustias.


Más vale comer verduras sazonadas con amor
que un festín de carne sazonado con odio. "


(Leyendo al sabio Salomón)

22.2.08

Las mejores lecturas del verano (parte 2)

(parque forestal, santiago-chile)


Quedan pocos días del verano, quizá sea éste el mejor tiempo para las lecturas (también para la música y la playa, obvio).

Pocas personas en Santiago, la Biblioteca semi vacía, traspaso la puerta vidriada y llego a otra dimensión. Los libros como un ejército dispuesto para la batalla se alzan en la paciencia de la espera. Mucho tiempo han aguardado, como una Penélope que teje y desteje historias.

¿Por dónde empezar? Los anaqueles conducen a lugares jamás imaginados. Llevo varios hacia un escritorio amplio, la luz entra en pleno por los ventanales y allí me quedo, absorta, un aroma a páginas nunca abiertas llena el lugar, páginas que soñaban con manos que las tocaran. No sé cuánto tiempo estuve curioseando, susurrando, riendo, sólo que de pronto unos dedos suaves me tocaron la espalda y una voz atenta me explica que ya es hora de cerrar. Ahí pensé en esa frase de Paul Eluard "existen otros mundos pero están en este".


Y leo a Bertoni.

Claudio Bertoni -me comenta un amigo que se ha puesto de moda- ¿no es maravilloso que un poeta sea descubierto, entrevistado y leído entre toda la levedad de los medios?



Cómo es un poema.

A veces
un poema
es como un huevo:
basta quebrarlo
y se derrama.

Otras veces
hay una línea negra allá arriba
-cerca del fin de la hoja-
y hay que subir
y cuando llegamos miramos detrás
y nuestro rastro es el poema.

A veces
pasa un poema por el cielo
y hay que derribarlo a impactos de obùs.
Cada verso es un impacto
y cuando un verso le da
se acaba el poema
y los demás versos
son los impactos que no le dieron.

A veces
viene un poema
se pone la diestra como un guante
y se autoescribe de pé a pá
de arriba abajo
y de un rún
se quita el guante
y se va.

A veces
hay una línea
y las palabras
la rodean por todos lados
y no se acercan
y se devuelven
y descuelgan
de los 4 abismos
silenciosos de la hoja.
Y la línea es un haiku.

Y a veces
una línea
se quita el sombrero
y adentro hay
otra línea más chica
que también
se quita el sombrero
y así sucesivamente
hasta que una línea
es tan chica
que se quita el sombrero
y adentro está
el punto final.

20.2.08

Las mejores lecturas del verano (parte 1)


Leo el evangelio de Mateo como otros leen a Murakami, Ian McEwan -en especial ahora que se estrenó Expiación- o a Jorge Luis Borges, infaltable dentro de las preferencias literarias.

A pesar de toda la amplia gama que ofrecen las librerías y sus periódicas ofertas, me inclino sobre las eternas letras del Evangelio, esta vez en una versión de lenguaje sencillo, "la Biblia para todos" que, a diferencia de la Casiodoro de Reina (1960) es de lectura más comprensible.

Lectura igual de placentera que la ficción con el valor agregado de crecimiento y guía para la vida.
La vida real, se entiende.



(fotografía de la Biblia más pequeña del mundo, emol.com)

18.2.08

Verano.


Invariable, cada año la maestra Raquel nos extendía una hoja en blanco y nos decía, jóvenes, señoritas, escriban una composición. Tema: sus vacaciones.

Esas palabras marcaban el final del verano y el inicio de la rutina escolar.

Pocas opciones había en aquel tiempo. La playa, el campo o quedarse en casa. Tal vez unos más avezados escribirían sobre algún Parque Nacional -jamás olvido a S. hablándonos de las maravillas de Conguillío- y alguno de padres potentados que pasaba sus vacaciones en Nueva York o España. Hoy por hoy, claro, es más común algún lugar exótico como Myanmar o Katmandú.

Sin embargo y fiel a la tradición, sigo yendo a la playa, esas llenas de niños, señoras gordas, muchachos que desean lucir, chicas id, familias. Cualquier playa del litoral central tiene ese encanto de lo conocido, lo previsible, el descanso, los olores comunes y sin embargo tiene aventuras, el ensueño, la sorpresa. Grandes amores, terribles tragedias, insondables lágrimas, irracionales alegrías.

La playa te envuelve en un mundo sin ostentaciones y para el mar todos son especiales, desde el pequeño que corre huyendo de las olas hasta el avezado galán que desea demostrar sus dotes de nadador. Para todos tiene un vestido de agua, la caricia suave o el chapuzón inoportuno. No hay indiferencia frente al mar, ni clase social que valga.

Luego están las noches, los eternos juegos de cartas, el nervioso, la escoba, el carioca o las apuestas "el que pierde lava la loza" o "el que pierde hace el almuerzo" o algo parecido. Más allá las parejas caminan a la orilla de la costanera -siempre hay una- compartiendo promesas y sueños, canciones o palabras de amor. No hay indiferencia frente a una puesta de sol.

Pienso que no hay otro cielo (tal vez me equivoque) más celeste ni noches más estrelladas que las de este verano en la costa Pacífico, unas sencillas vacaciones de largas lecturas y el mar.
Por sobre todo el mar.


12.2.08

Palabra de honor.

A veces sucede, no, no a veces, bien a menudo sucede que nos encontramos en dificultades.
¿Por qué cuando la vida es tan sencilla?

¿Dónde encontrar la solución para el terrible sufrimiento humano?
Jesús tiene la respuesta, frontal y categórica:

"Cuando ustedes digan "sí" , que sea realmente sí; y cuando digan "no" , que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno." (Evangelio de Mateo 5:37)







9.2.08

Preguntas que ...


"Porque, ¿quién sabe lo que es bueno para el ser humano en la vida,
durante los contados días de su vida fugaz,
donde pasa como una sombra?


¿Quién puede, en efecto, indicarle
lo que habrá después bajo el sol?"



(libro del eclesiastés 6:12

foto: agencia reuters)

7.2.08

Gozo.

"Me diste a conocer
los caminos de la vida
y me inundarás de gozo
con Tu presencia. "




Para los romanos gaudium, -ii, significaba 'goce', 'alegría', 'satisfacción', 'regocijo'. Terencio decía lacrimare gaudio para denotar 'llorar de alegría', y Cicerón, 'gaudiis exultare' con el sentido de 'estar desbordante de alegría'.

En las lenguas romances, el diptongo latino au se convirtió con frecuencia en o. Esto es más evidente en francés, lengua de ortografía más tradicional, en la que se sigue escribiendo au, pero se pronuncia o. Por otra parte, el grupo latino di se ha convertido regularmente en z en castellano.

Las principales acepciones de gozo en nuestra lengua son: 'sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles' y ´alegría del ánimo'.
Este es un tiempo de gozo.


(elcastellano. org)

4.2.08

Cielo.

La tierra está repleta de cielo,

Y todas las zarzas comunes arden por la presencia de Dios,

Pero solo el que vea se quitará el calzado;

Los demás se sentarán a su alrededor para arrancarle

los arándanos.



1.2.08

En la diferencia está la belleza.

"Todos nacemos bajo el mismo cielo,
pero no todos tenemos el mismo horizonte.


(Konrad Adenauer.)