18.2.08

Verano.


Invariable, cada año la maestra Raquel nos extendía una hoja en blanco y nos decía, jóvenes, señoritas, escriban una composición. Tema: sus vacaciones.

Esas palabras marcaban el final del verano y el inicio de la rutina escolar.

Pocas opciones había en aquel tiempo. La playa, el campo o quedarse en casa. Tal vez unos más avezados escribirían sobre algún Parque Nacional -jamás olvido a S. hablándonos de las maravillas de Conguillío- y alguno de padres potentados que pasaba sus vacaciones en Nueva York o España. Hoy por hoy, claro, es más común algún lugar exótico como Myanmar o Katmandú.

Sin embargo y fiel a la tradición, sigo yendo a la playa, esas llenas de niños, señoras gordas, muchachos que desean lucir, chicas id, familias. Cualquier playa del litoral central tiene ese encanto de lo conocido, lo previsible, el descanso, los olores comunes y sin embargo tiene aventuras, el ensueño, la sorpresa. Grandes amores, terribles tragedias, insondables lágrimas, irracionales alegrías.

La playa te envuelve en un mundo sin ostentaciones y para el mar todos son especiales, desde el pequeño que corre huyendo de las olas hasta el avezado galán que desea demostrar sus dotes de nadador. Para todos tiene un vestido de agua, la caricia suave o el chapuzón inoportuno. No hay indiferencia frente al mar, ni clase social que valga.

Luego están las noches, los eternos juegos de cartas, el nervioso, la escoba, el carioca o las apuestas "el que pierde lava la loza" o "el que pierde hace el almuerzo" o algo parecido. Más allá las parejas caminan a la orilla de la costanera -siempre hay una- compartiendo promesas y sueños, canciones o palabras de amor. No hay indiferencia frente a una puesta de sol.

Pienso que no hay otro cielo (tal vez me equivoque) más celeste ni noches más estrelladas que las de este verano en la costa Pacífico, unas sencillas vacaciones de largas lecturas y el mar.
Por sobre todo el mar.


1 comentario:

Alemamá dijo...

Por estos días estaba desempolvando un post sobre el mar. Pronto espero subirlo, cuando no tenga otra inspiración.
Lindo lo que has escrito hoy; así es.
Un beso. Qué rico tenerte en la blogósfera, amiga.