30.3.07

Paralela.

Camino lento, como si el terreno estuviera agrietado o una bomba hubiese dejado su rastro desequilibrando la vereda. Ya ves, voy perdiendo la panorámica y el color de la luna. Pero, para ser franca, no tengo temor; es más, me aventuro a realizar las mismas piruetas, un poco más lentas, no lo niego, es que no quiero sentirme limitada o inválida porque fui al médico, porque dictó sentencia, porque ordenó en un papel mi vida, mi tiempo y hasta lo que debo o no debo injerir.

Lucho.

Me resisto a esta cárcel temporal de imprecisiones.

Busco todas las huellas, el vislumbre, la claridad, los olores, la textura, busco y encuentro las huellas de un mundo inédito, perplejidad, misterio, remolinos de perfumes, arenas movedizas en el cemento quebrado, rastros ancestrales, palabras extrañas, bellas, sonoras, profundas.

Escucho en los buses conversaciones lejanas, remordimientos, iras, lamentos, historias divertidas, sufrimiento humano, dolores. Hago amistades con facilidad, escucho confidencias, recetas innumerables, comprensión.

Cuánto tiempo perdí mirando el mundo desde el esplendor.

Ahora estos ojos disminuidos me muestran otra realidad, la paralela, la que por primera vez se revela, esplendente (por decirlo en literario).





(la foto de Wulf Pfeiffer, para EFE)

1 comentario:

alida dijo...

Muchos pasan sin ver al mundo tal como es, ahora lo percibes con mas ahínco y con mas fuerza
Un abrazo con mucho animo