25.8.08

Leyendo a Cortázar (parte I)

De invitada al cumpleaños de una quinceañera (su madre sostiene que todavía me puede decir tía), se conversa largamente. Los chicos escuchan música, chatean, ven alguna película, los mayores de sobremesa. Sale a colación la literatura argentina, los nuevos predicadores ( el estimado Carlos Annacondia no puede faltar), el avance de la iglesia en el vecino país y la Cumbre de educadores que se realiza por estos días en Buenos Aires.

Y si hablamos de escritores, es muy obvio Borges (que le han colgado "Instantes" sin preguntarle siquiera) y Cortázar. De los presentes casi ninguno ha leído a este último, y para remediar en parte ese desconocimiento les prometí colocar algunos post con varios de sus cuentos breves. Aquí va el primero, si te sientes identificado (a), por favor, no ha sido mi intención.





La cucharada estrecha.


"Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados, y en menos de dos meses se condujo de manera tan ejemplar que los defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No le quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos.

El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen de contaminarse."


(Para leer otros, este link: juliocortazar.com.ar/)

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