15.11.07

Consumo conspicuo (parte III)

Hay quien sostiene que los cristianos debemos ser pobres, que la "sociedad de "que la "super fe", que la "teología de la prosperidad" , que no tenemos que ser "materialistas" sino "espirituales". Otros dicen que debemos ser ricos porque somos hijos de Dios y El es nuestro Padre, en fin, eso, opiniones hay para todo.

En realidad, dejarse llevar por las corrientes humanas y dejarse manipular por los unos y los otros es colocarse en medio de un torbellino que jamás dejará de movernos de un lado hacia otro.

Como lectora frecuente de la Palabra he hallado tranquilidad para la vida. He aprendido a vivir con lo justo y en ocasiones he disfrutado de abundancia. Agradezco a Dios el don de la vida, la alegría de disfrutar la música y un poco de fruta. ¿Hay algo más delicioso que el olor a pan recién horneado que sale de la cocina cuando despertamos en esos fríos días de invierno? ¿Y el sonido de la tetera recién hervida para un oloros mate?

Quizás es bueno considerar estas palabras de Salomón , aclaratorias del tema:


" El que ama el dinero nunca se satisface con lo que tiene, siempre quiere más y más.
Eso tampoco tiene sentido. Entre más riqueza se tiene, más gastos hay. Lo único que se gana con tener riquezas es contemplarlas.
El trabajador llega a casa y duerme en paz, tenga poco o mucho que comer; pero el rico
no puede dormir porque su riqueza le trae muchas preocupaciones.
Hay algo muy triste que he visto que sucede bajo el sol: hay gente que acumula
riquezas en perjuicio propio, pues hace un mal negocio, lo pierde todo y no le queda nada para dejarles a sus hijos.

Nada trajimos al nacer y nada nos llevamos al morir. La gente trabaja duro para conseguir cosas, pero cuando muere no puede levarse nada. Eso es muy triste, uno se va del mundo de la misma forma en que llegó.
Entonces, ¿qué saca uno de su intento de atrapar el viento? Sólo consigue días llenos de tristeza y dolor. Al final, queda uno frustrado, enfermo y enojado.
He visto que esto es lo mejor que puede hacer uno: comer, beber y disfrutar de su trabajo durante la corta existencia en esta tierra.
Dios nos concede una vida breve y eso es todo lo que tenemos. Si Dios le da a uno riqueza, propiedades y el poder disfrutar de ellas, hay que aprovechar, aceptar lo que Dios le da a uno como regalo, el fruto de nuestro trabajo.
La vida es corta, hay que tener eso siempre presente"

(fragmento de el Libro de Eclesiastés capítulo 5).



2 comentarios:

Alemamá dijo...

Son preocupaciones que muchos se arriesgan a tener, jeje, pero la verdad es que es como lo pones acá. Si uno lo piensa friamente, con el terremoto del norte, por ejemplo, ¿qué cosas necesitan en forma urgente e indispensable? abrigo, alimentos básicos, agua y comapñía, quizás. De lo demás podemos prescindir, claro que dime que no extrañarias tu Biblia o los libros queridos, pero ¿indispensables? no, como no eran cuando casi nadie sabía leer.
Un beso, me haces pensar.

ojo humano dijo...

¿Sin Biblia?
Me la pusiste difícil. Por eso trato de memorizar aunque sea los salmos, por siaca hay carencias de papel, censuras y eso ¿quién sabe?