21.9.07

En honor a C., solo una mujer que ha muerto.

"Haznos saber qué debemos responderle, pues debido a nuestra oscuridad no tenemos argumentos." (libro de Job)



Hay palabras que se me quedan atrapadas en la garganta.
Palabras que me ahogan.
No sé qué responder porque las palabras están desordenadas, como las de un ebrio que vaga sin rumbo susurrando lo que ni él mismo comprende.

¿Cómo argumentar con Dios?

¿Cómo llegar hasta su oído y lograr una respuesta?
La ignorancia impide que ordene las ideas, van de una frase a otra, a veces lineales, a veces en círculos concéntricos, buscan la salida pero el camino tiene múltiples obstáculos, los prejuicios, los traumas, las humillaciones, los agravios, los miedos, las ofensas.

¿Puede desasirse de todo lo que ata al ser humano para presentarse sin mancha delante de Su majestad sin correr el riesgo de ser consumido por el fuego abrasador?
¿Por qué arriesgarse a ofender sin razones válidas?

Hoy murió una chica.

Eso.
Simplemente una mujer adicta que fue atacada en una madrugada de las largas fiestas patrias. Que viva la patria que muere, vamos a ver, vamos a ver.

Y las palabras me ahogan hasta convertirse en puñales, en lucha, en acero, en lágrimas, al fin, siempre vuelven los ojos a salvar el estallido del corazón.

La pena turba un poco, disculpen.

3 comentarios:

Sonia dijo...

Mi querida Vicky
Cómo podemos nosotros seres imperfectos, llenos de prejuicios, traumas, miedos (como tu dices), llenos de vanaglorias e invídias y muchas más de estos obtáculos que nosotros mismos levantamos, para alcanzar a entender lo que Dios nos tiene destinado. Si somos nosotros los que construimos o mal construimos nuestras vidas y una pequeñita parte, a veces ninguna, de ésta la dedicamos a nuestro soberano Rey y Señor. Entendemos muy poco de lo que está a nuestros ojos, como tu palabra "tombuctú" que ni en mi perra vida la había escuchado(No tan "perra vida" pués Dios ha sido misericordioso conmigo y los mios, ¡Gracias a Dios por ello!)
Sólo nos queda esperar en El, alguna vez en la vida venidera nos dará respuestas a todas nuestras dudas, pero para ello nos tenemos que preocupar cada día, para que la muerte no nos encuentre como encontro a Cecilia.

ojo humano dijo...

Es verdad, ignoramos mucho y de lo poco que entendemos, hasta eso nos queda grande.
Siento mucha pena por ella.
Un saludo con cariño para ti.

Alemamá dijo...

Es tan desolador no tener respuestas satisfactorias para el "absurdo" de muertes injustas y sin sentido.
¿Por qué te dicen Vicky? ¿por Victoria?

Saludos