10.3.08

Pequeñas historias evangélicas (2).

Andrés nació con una discapacidad.

¿Quién pecó - preguntaron las comadres malintencionadas- para que cayera esta desgracia sobre la familia?
La madre cargó con el estigma (años crueles, generación maligna, inmisericorde) y con el niño, el niño que era un ángel. Hijo obediente, alegre, cada día la sonrisa era un sol que iluminaba a cuantos pasaban por la puerta aquella.

Y llegó -como muchas cosas buenas de la vida- el momento memorable, la silla.
Una silla que camina, que cruza la ciudad, que corre por los campos.
En ella Andrés transita por Santiago, con un resto de dificultad, pero viaja. Lejanos están los días cuando, sentado en la ventana de su hogar, soñaba con el olor a las fritanguerías del Mercado Central o ansiaba escuchar los destemplados gritos de los vendedores en las ferias de verduras, música para sus oídos.
Imposible, le había dicho su padre, el sueldo no alcanza (todavía no se inventaba eso del "salario ético").

La madre, busquilla como somos las mujeres, escuchó que en alguna parte prestaban sillas. Prestada, regalada, donada, lo que fuera, el asunto es que después de muchas preguntas, datos, caminatas y entrevistas, logró encontrarla y de pasadita supo de la historia de Joni, la bella Joni, dadivosa y tetrapléjica.


Aquí la historia de Joni.


(la fotografía de felipe lavín; la capital después de un día de lluvia)

2 comentarios:

debora dijo...

Me recorde de mi padre, las primeras semanas de su estado postrado yo no sabia que hacer sin una silla de ruedas para que el se levantara de su cama y no estubiera todo el dia acostado sin ver la luz del sol. una hermana de la capilla me dio el aviso de JONI que ella tenia un ministerioque se llama ruedas para el mundo y que visitaria chile yo quede muy feliz de esa noticia y me escribi para que le donaran una silla a mi padre cosa que se llevo a cavo en poco tiempo mi Dios pues suplira todo lo que os falte , fiel es Dios por los siglos de los siglos gracias por su apoyo en esos dificiles dias les amo debora

Alemamá dijo...

He ido a la historia de Joni, ¡Dios la bendiga y por ella a muchas otras personas! pensar que ella tiene mi edad (shtttt!) y que yo a esa edad soñaba con tantas leseras.....

No sé si estás en un receso por cuaresma, pero te he extrañado dando vueltas por ahí.

Bueno, no te olvido.
Un beso grande.