22.1.08

Burbujas en verano.

De pronto regresa.
Casi no lo reconozco, solo la sonrisa delata un pasado de ingenuidades, las bolsas debajo de los ojos hablan de trasnoches actuales y no es que una sea muy perceptiva.
Es el mismo.
Pero ¿lo es en realidad?
La corbata -de no muy buena factura-, zapatos lustrados, camisa bien planchada, tal vez una esposa se preocupa de esas minucias, maletín negro lleno de misteriosos papeles, en alguna peluquería de barrio murieron los dreadlocks y la guinda de la torta, un celular.
Nada de aspiraciones a santo.
Ni deseos virtuosos acompañan su relato. Mas bien cierta banalidad, un aire de modernidad en decadencia ha venido a instalarse en aquellos aires de fe y de grandeza, las misiones en el Africa, los sueños huyeron como la primavera de este año, veloces, otros intereses más sólidos, la tarjeta de crédito, quizás pronto un autito de segunda mano, periódico de domingo, algunas charlas triviales con antiguas conocidas como yo, un barniz de cultura, algo de las tendencias, la globalización, el calentamiento de la tierra, esas cosas interesantes que siempre dejan bien parado.
Todos cambiamos.
Lo triste es que no alcanzo a comprender si es para bien o todo está terriblemente equivocado.


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