6.10.08

Homenaje (2)

Pequeña y frágil se irguió frente a la audiencia y con la voz gastada por los años - enérgica aún- , comenzó a recitar. Su boca parecía una fuente desde donde emergían, aladas, las palabras. Veloces como flechas, directas a una audiencia cautiva, como si la voz de ella y nuestros oídos fuesen un solo órgano.

Capítulo trece de Apocalipsis.
Capítulo catorce.
15 íntegro.

Todos la miraban atónitos (la mirábamos), nadie comprendía cómo había tanta potencia y memoria en ese pequeño cuerpo. A veces su expresión se hacía enérgica, o dulce o dramática. Nunca indiferente.

Desgranándose los versos.

Las imágenes tremendas.

Vivimos el futuro en un instante atemporal.

Cuando terminó la recitación, un silencio grave, denso, llenó la sala. Nadie podía contener su asombro. Y al unísono estallaron los aplausos, era la única forma de decir gracias. Gracias por darnos un breve resplandor más allá de nuestra humana condición.

Por un momento, uno solo, no fuimos humanos carentes y abatidos. Por un minuto, uno solo, tocamos una gloria inexplicable e indestructible. Por una fracción de tiempo abandonamos la tierra y fuimos gloria en lugar de ceniza.

Y yo estuve ahí.


3 comentarios:

AleMamá dijo...

Oír leer bien es algo raro y un placer enorme.
En mi parroquia hay una señora española que lee así: pone el énfasis, las pausas, la cadencia, el tono justo. Realmente hace más viva la Palabra de Dios que es viva y eficaz por si misma, pero que leyéndola bien hace que llegue con más facilidad al corazón del hombre.

¿Sabías que por esa semana se está leyendo sin parar la Biblia completa en todo el mundo? es como una maratón que partió en Roma y hay cientos de personas inscritas que lo continúan. Lindo.

Luisa dijo...

Enhorabuena por el placer de tocar la gloria.
Besos desde el Sur de España

ojo humano dijo...

Ale:
Lo más impresionante, aparte del ambiente que se creó, era que ella no leía, recitaba !de memoria¡ los tres capítulos del Apocalipsis y tiene cerca de 80 años. Personas más jóvenes apenas pueden balbucear Juan 3:16.
Luisa:
Gracias por la visita. Muy lindas tus páginas. Un saludo desde Chile.