5.9.08

¿Para qué leer?

Tengo una pequeña amiga de ocho años.

Nos hicimos amigas a propósito de recetas de cocina, ella hace unas deliciosas (cada vez mejores) galletas de avena con nueces. Le pedí que me enseñara y terminamos compartiendo recetas.

No es muy común que una persona "mayor", que ya pasó cierta curva, se relacione de manera fluida con los niños. Pero nos ayudan dos cosas, ella es muy considerada y trata de entenderme, cosa que es recíproca. Bueno, y yo soy un tanto inmadura, así que nos encontramos en temas comunes, leer y cocinar.

Hace algunos días le presté un libro gordo de cuentos para 8 años, lo conservo de esa promoción que hizo hace algún tiempo Copec. Creo que es una edad ideal para empezar a amar los libros.

Muchos se quejan de los chilenos malos lectores.

¿Con Internet en todas las casas?

¿Con aparatos de tv en todas las piezas?

¿Con celulares cada vez más sofisticados, mp3, mp4, juegos de video, cine en su casa, películas gratis?

La historia de la queja no es nueva. Según la historia, a Cicerón le pasaba lo mismo con los jóvenes romanos. Sin embargo, a veces en el Metro o en los buses, veo alguna madre acompañando en la lectura escolar a sus pequeños. O como mi amigo D. que vuelve cada noche de su trabajo, cansado de la exigencia cotidiana pero que se da a la tarea de juntar sus hijos alrededor de una cama y tendidos todos en ella leen algún trozo de las Escrituras Sagradas.


¿Para qué leer? Se preguntan los muchachos.
Porque leer te libera.
Te enseña.
Te anima.
Te provoca alegría.
Placer.
Te hace soñar con lugares misteriosos e inexistentes.
Cambia tu manera de mirar la vida.
Nos hace más comprensivos con las debilidades propias o ajenas.
Quizás en alguna palabra encontremos el perdido esplendor, la llave de la vida eterna o el mismísimo rostro de Dios que nos observa con paciencia.
De momento voy a disfrutar unas sabrosas páginas con mi amiguis de recetas.
Tal vez uno de estos días les comparta algunas.


¡Salud!

No hay comentarios.: