27.7.08

El aromo.

Amarillo hasta el deslumbre, el aromo se alza en el centro del patio como un gran florero que alguien de manos sabias e insuperable sentido estético ha acomodado para alegrar el espíritu y mostrarnos la extensa vida que renace en cada mes de julio, fuerte desde el hielo y el aire gélido.

Se yergue colorido y potente para que todos lo admiren.

Para que en sus hojas se vislumbre, como un grito, la necesaria primavera.

Para que nunca se diga que el año 2008 la primavera no vino.

Para que jamás se piense que Dios nos abandona en manos de un destino aleatorio o casual.



2 comentarios:

AleMamá dijo...

¿Ya floreció? acá no todavía, salvo los almendros de los que ya di el reporte.
Besos

ojo humano dijo...

está en su mejor momento, durará un buen tiempo.