16.7.08

Ejercicio en el Metro.

El miedo.


A las seis de la tarde ni loca abordo el Metro.
Miles de ojos te escrutan, vigilan tus movimientos, te desnudan hasta el pensamiento.
Tengo pánico que alguien descubra que escribo un blog, que leo a Borges, me gustan los girasoles y cada día ruego a Dios de amanecida.
Y que a veces siento bronca. Y me enojo. Y lloro en silencio comiendo lágrimas.

Quedarse inerme frente a tantas bocas que en cualquier momento pueden reírse a mis expensas me produce un gran desasosiego.


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A la hora pick jamás abordo el Metro.

Me asalta un oscuro temor cuando miro los rostros de tantas personas y, por un raro don, sé cómo son sus vidas. Un estudiante que hace trampa en los exámenes, una chica que espera un bebé y sus padres la creen virgen, un adúltero que viene del motel, una mujer que acaba de perder su marido, una ladrona, un bombero que se cree héroe porque en el último incendio se rompió un menisco.

Lo peor es cuando veo al maniático mirándome y percibo que tiene un cuchillo escondido en la manga de la chaqueta. Solo atino a gritar mientras voy cayendo en la oscuridad de la herida.

3 comentarios:

AleMamá dijo...

No me gusta el Metro a ninguna hora. Me siento observada de frente a una distancia que invade mi privacidad, y si miras para otro lado, igual: te miran por los reflejos de las ventanas. Más de lo mismo.

Me desagrada el Metro. Ves pasar a las gentes, percibes sus problemas, inventas una historia que queda atrás como líneas de colores, a la velocidad del tren.

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Como ves, me has hecho ejercitarme en alegar por todo, jeje

ojo humano dijo...

Somos dos, por muy extrema necesidad tomo Metro,pero en la variedad está también la vida. Cuando hay para colectivo, de allá soy, taxi muy poco, además me han hecho lesa los taxistas, así que me dan verguenza ajena, prefiero evitarlos.
Como hay que ir hacia algún lado y todavía mi 4 ruedas está agripado, qué hacerle, el Transantiago, ay.
También me quejé, vaya...

Guille dijo...

A mi me gusta el Metro (en Argentina le decimos subte) porque es lo más rápido y directo que hay para viajar dentro de la Capital. Pero será porque cuando lo tomo para ir al trabajo, voy en dirección contraria a la mayoría y entonces no suele ir muy lleno.

Perdón que me meta en la charla, no hace mucho que estoy con esto de los blog,y entro como Pancho por su casa y opino, espero que no sea molestia :)