24.3.08

Historias de agua.

Dicen que el agua será -en un futuro no muy lejano- semejante al oro.

No es una buena comparación.
Se puede vivir sin oro. No sin agua.
Que está cara, lo está, y tal vez quieren decir que será más costosa.
No por culpa del agua, claritamente, sino por cada uno de los habitantes, por ese afán de vivir el presente contaminando y contaminándonos.
Quiero que conversemos algunas historias del agua, si tú tienes una, compártela. Quizás podamos aprender a agradecer lo que tenemos, valorar este presente y definir el futuro para los que seguirán aquí.
Que les heredemos lo mejor.

Para empezar, esta historia.

Era enorme, blanquecino y desamparado. Alguien lo había dejado botado en nuestro barrio y daba vueltas por el lugar esperando la llegada de sus amos. Los perros siempre creen que sus dueños volverán -tienen una fe ciega en ellos-, pero algunos nunca regresan, quizás se les rompió el corazón pero ya no podían tenerlo en un departamento tan pequeño, mejor es ir a dejarlo al campo, allá sobrevivirá y bueno, en la periferia de Santiago siempre hay un corazón acogedor para otro animal, siempre hay muchos, pero como dicen en el Sur "donde comen dos, comen tres, donde comen tres comen…", así ad eternum.

Era la moda, tener una mascota de raza siberiana, era top, un cierto estatus, no sé, esas tonteras que se le ocurren de tiempo en tiempo a los seres humanos, criar un gran danés en un depto de 4x 4 o un rottweiler, lesera pura.

Le dimos agua cada día, sobrevivió muchos días esperando. Y sagradamente a las 9 de la mañana gritaba "agua-gua, agua-gua" en nuestra puerta, con esos ojos insoportablemente inocentes, esa mirada agradecida que solo un perro abandonado te da. Nosotros pusimos el agua, otros vecinos un plato de comida, en la panadería todos lo mimaban, una belleza de animal.

Cuando le doy de beber a mis cachorros, del fondo de mí misma escucho el grito "agua-gua, agua-gua", y la mañana se vuelve más luminosa.



(la fotografía gracias a agencia efe)


1 comentario:

Alemamá dijo...

Qué linda historia, Toyita. Me recuerda a mi mamá que ha hecho sociedades así con una vecina amante de los perros pero que el marido no los soportaba en su casa. Le tenían de todo en la calle; hasta la esterilizaron y tenía casita.

Saludos.
Feliz Pascua de Resurrección.