18.11.07

La cita.

Espero en una estación de Metro.
Una cita, espero, solo eso, sin prisa, sin ansiedad.
Una muchacha anota en su PC portátil algunas palabras, espera al que de pronto llega y su tarde de ilumina, el beso instantáneo, el mundo que los rodea me excluye.
Y recuerdo a Borges, como siempre, "¿para qué sirve la poesía? Le preguntaron.

Y él respondió: "¿y para qué sirven los amaneceres?"

Un poema es este momento definitivo.
Un poema es el presagio de futuro, países que recorreremos, oraciones listas para ser declaradas en la oscuridad, sin temor ni ambiguedades. Sí, también un poema puede derrotar el mal.
Como lo dijo bellamente el escritor venezolano Rafael Cadenas en su "Ars poética":




"Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme.
Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.

Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico.
Debo llevar en peso mis palabras.
Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame
la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme. "

2 comentarios:

Alemamá dijo...

Debí leer dos veces el poema, y sí, tiene tanta razón cuando dice, entre otras cosas:
'Debo llevar en peso mis palabras.
Me poseen tanto como yo a ellas.'

Hay tanta gente irresponsable de sus dichos, tanta palabra vana, y no me excluyo. Sé que tu intención al postear no va por acá, pero cada uno saca lo que necesita de un mismo texto.

Que tengas una linda semana de primavera.

alida dijo...

Este poema dice tanto, no caer en mentiras siempre la verdad, hermoso y la imagen bellísima
Feliz comienzo de semana